Sociedad española, que inició su actividad en 1994, híbrida entre Ingeniería y Constructora, presente en 17 países de cuatro continentes, especializada en el proyecto, mantenimiento y reparación, de obras hidráulicas, túneles y conducciones forzadas, puertos, edificaciones, hormigón de turbinas eólicas, etc.
Refuerzo de cuevas naturales
Las cuevas naturales son entornos de alta sensibilidad ecológica y patrimonial donde cualquier intervención debe ejecutarse con técnicas no invasivas y totalmente compatibles con el entorno. HCC aplica soluciones avanzadas de consolidación estructural en macizos rocosos fragmentados afectados por filtraciones, disgregación y fisuración progresiva, combinando diagnóstico geotécnico, estabilización preventiva, creación de coronas autoportantes e inyecciones estructurales de resina viscosa para garantizar la seguridad, la estabilidad y la preservación de la geometría natural de la cueva.
Refuerzo de cuevas naturales
Las cuevas naturales, especialmente aquellas situadas en enclaves de alto valor ecológico o patrimonial, constituyen entornos de especial sensibilidad donde cualquier intervención debe ser cuidadosamente planificada. En muchos casos se trata de espacios con un alto grado de protección medioambiental o cultural, lo que implica que las actuaciones de refuerzo estructural e impermeabilización deben ejecutarse con soluciones no invasivas, discretas y compatibles con el entorno.
HCC dispone de tecnología específica para llevar a cabo trabajos de consolidación estructural en este tipo de espacios subterráneos, desarrollada a partir de su experiencia en entornos naturales con características geotécnicas complejas, como es el caso de los Jameos del Agua en las Islas Canarias.
Las cuevas naturales están comúnmente formadas por macizos rocosos de alta resistencia pero con elevada fragmentación. Esta disposición estructural puede dar lugar a inestabilidades, especialmente cuando existe presencia de filtraciones de agua cargadas de sales disueltas. Estas filtraciones pueden originar procesos de disgregación del material rocoso, fisuración progresiva, formación de oquedades y, en última instancia, el desprendimiento de bloques o incluso el colapso parcial de la bóveda.
En el análisis diagnóstico se evalúa no solo la geometría y disposición del macizo, sino también la presencia de agua, la evolución de las grietas y la existencia de elementos potencialmente inestables. Todo ello con el objetivo de garantizar la seguridad estructural de la cueva y la integridad de su entorno.
Dado que en estos espacios no siempre es viable la colocación de elementos de refuerzo convencionales, como cerchas o estructuras metálicas vistas, HCC ha desarrollado un sistema específico de intervención basado en tres fases sucesivas:
1. Estabilización preventiva mediante hidrodemolición
En primer lugar, se aplica un chorro de agua a 3.000 bar con el objetivo de eliminar los bloques de roca suelta, reduciendo el riesgo de desprendimientos durante la ejecución de los trabajos. Esta fase permite una primera estabilización del entorno, a la vez que preserva la geometría natural de la cueva.
2. Creación de coronas autoportantes
Una vez saneada la zona, se perfora el macizo con coronas de diamante desarrolladas por HCC, adaptadas a una sonda neumática de diseño ligero que facilita el acceso en espacios reducidos. Las perforaciones se disponen en anillos concéntricos, y en ellas se instalan bulones de fibra de vidrio anclados con resina epoxi, generando una primera corona autoportante de aproximadamente 1 metro de espesor. Posteriormente se ejecuta una segunda corona de mayor profundidad, hasta alcanzar los 4 metros de estabilización en función de las necesidades del proyecto. Si es necesario, se aplica una tercera corona replicando la misma metodología, permitiendo así la estabilización progresiva del entorno cavernoso.
3. Inyecciones estructurales de resina viscosa a alta presión
Las fisuras y oquedades del macizo se tratan mediante inyecciones de resinas epoxi de elevada viscosidad, formuladas por HCC. Estas resinas, capaces de ser inyectadas a alta presión, permiten consolidar la estructura interna del terreno, recuperar la continuidad del macizo rocoso y evitar filtraciones de agua. Su elevada viscosidad les permite penetrar incluso en fisuras submilimétricas, aquellas por donde el agua consigue fluir pero que resultan inaccesibles con resinas convencionales.
Este tipo de intervención permite resolver de forma eficaz problemas estructurales complejos en entornos protegidos, sin alterar la estética natural de la cueva ni comprometer su estabilidad a largo plazo.

